Arisai miro con desdén al hombre rubio que lo miraba horrorizado sentía un odio irracional por este tal vez se debía a que venia de la mano de una mujer castaña (que yacía muerta al lado) con la que reía y se besaba y por la que estuvo dispuesto a dar su vida pero decidió hacerlo sufrir así que además de matarla a ella primero no le rompió el cuello encajo sus colmillos provocándole un aullido de dolor y con placer sintió como le quitaba la vida bebiendo cada gota de su sangre, cuando termino lo dejo ahí junto a su amada.
<Amor< pensó con desprecio mientras le quitaba la cartera una vez había sentido aquella sensación de que el mundo se detenía y que solo deseabas ver su sonrisa pero eso había sido hace ya muchos años cuando era humano y creía en aquellas tonterías que solo lo condenaron a su actual existencia, vacía sin vida y llena de muertes.
Encontró unos dólares y entonces la vio: la marca esa que solo significaba que el algún momento podía encontrar la parte del alma que le faltaba y así recuperar su vida. <Recuperar mi vida> sonrió ante la perspectiva recuperarías su vida aunque significara arrancársela a alguien mas.
Salió del callejón alzando la mirada encontrándose con el letrero de “Hollywood”; llevaba seis mese en Los Ángeles y por los asesinatos que había cometido se rumoraba sobre un asesino en serie que quemaba a sus victimas giro la cabeza y vio el pequeño incendio que acababa de iniciar, tenia que salir de aquella ciudad lo antes posible por que además de tener a la policía buscándolo( no es que lo fueran a encontrar) se le sumaba a que estaba harto que agentes se le acercaran buscando contratos de modelaje. Sonrió con petulancia, se puso los lentes oscuros ocultando sus ojos grises y camino rumbo a “su huarida” con la luna como compañía, su única compañía en mas de trecientos años.